Moverse sin riesgo
La regla de oro: hasta donde no duela. Un estiramiento suave, sí; dolor punzante, nunca. El movimiento amable se nota al día siguiente igual que el esfuerzo de más, pero sin factura.
Para en seco si notas…
- Dolor o presión en el pecho
- Mareo, vértigo o náuseas
- Falta de aire fuera de lo normal
- Dolor agudo en una articulación o en la espalda
- Debilidad repentina en una pierna o un brazo
- Palpitaciones fuertes
Si algo de esto aparece, para, siéntate y descansa. Si no remite en unos minutos, o se repite otro día, consulta a tu médico.
Consulta a tu médico antes de empezar si…
- Has tenido una operación o una fractura hace poco
- Tienes una enfermedad del corazón o la tensión sin controlar
- Tienes osteoporosis importante
- Te has caído en los últimos meses
- Tomas medicación que puede marear (pregúntaselo a tu médico o farmacéutico)
- Tienes una hernia o un dolor de espalda en estudio
Esta web enseña movimiento suave; no diagnostica ni sustituye a tu médico. Ante la duda, la pregunta al médico va primero.
Cuatro costumbres seguras
Una silla firme (sin ruedas) siempre cerca.
Calzado sujeto, o descalzo con buena adherencia: nada de calcetines resbalando sobre suelo liso.
Respirar continuo: si no puedes hablar mientras te mueves, vas demasiado deprisa.
Empezar por el nivel más bajo. Subir ya será señal de que el cuerpo está listo.